miércoles, junio 28, 2006




Un Homenaje a Julio Cortázar

Instrucciones para llorar

"Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos"


Instrucciones para cantar

"Empiece por romper los espejos de su casa, deje caer los brazos, mire vagamente la pared, olvidese. Cante una sola nota, escuche por dentro. Si oye (pero esto ocurrirá mucho después) algo como un paisaje sumido en el miedo, con hogueras entre las piedras, con siluetas semidesnudas en cuclillas, creo que estará bien encaminado, y lo mismo si oye un río por donde bajan barcas pintadas de amarillo y negro, si oye un sabor pan, un tacto de dedos, una sombra de caballo. Después compre solfeos y un frac, y por favor no cante por la nariz y deje en paz a Schumann"

Instrucciones para dar cuerda al Reloj

"Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan. ¿Qué más quiere, qué más quiere? Atelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa"

domingo, junio 25, 2006



Jugar a ser grandes

El jugar es un fenómeno que domina al hombre entero: todos y cada uno de los seres humanos en alguna etapa de sus vidas están determinados por él. Es obvio que el periodo durante el cual se desarrolla más afianzadamente dicha realidad es en la etapa de la infancia. Pero, ¿quién no querría volver a ser niño para hacer de la vida un eterno jugar?; ¿quién no desearía a veces liberarse de las ataduras de una vida adulta para habérselas tan sólo ante la exquisita responsabilidad del juego?

De niña jugaba a realizar mis sueños futuros. Siempre pensaba en la vocación que algún día nacería de mi.... Tantas posibilidades, por ende tantos juegos. En aquella época intentaba responder a la típica pregunta de los adultos que querían ser otra vez niños: ¿Qué te gustaría ser cuando grande?

Y aquí mis respuestas:

Bailarina de Ballet
Médico Veterinario de Caballos y Gatos
Pianista
Meretriz (sin saber exactamente en qué consistía esta labor)
Actriz de Teatro
Monjita
Escritora de novelas de amor
Presidenta de Chile
Azafata
Artista Plástica al estilo Kandinsky
Vendedora de ropa imaginaria



Ahora más adulta, se me hace mágico el mirar hacia atrás y recordar mis sueños pasados, compararlos con mis sueños presentes y esperar a que otros sueños vengan a hacerles compañía.

sábado, junio 24, 2006


¿Cómo Educar?

El tiempo que pasé como estudiante universitaria me alimentó de conocimientos que sólo hasta hace poco tiempo pude llevar a la praxis cotidiana. Ahora que soy una profesora que convive con la realidad y las vivencias de muchos, puedo hablar con cierta autoridad respecto a la delicada tarea de educar a diario.

Recuerdo que cuando cursaba tercer año de Pedagogía, me correspondió leer y analizar el testamento pedagógico de Alberto Hurtado (no el Santo, ni el abogado, sino el Educador). La experiencia de leer e interpretar aquel corpus textus lleno de sentimiento me ha llevado a escribir esta simple reflexión en torno a la difícil tarea de enseñar y lidiar a diario con el conocimiento acompañado de la fe y la razón.

Si pretendemos cambiar del paradigma del tener al paradigma del SER, el quehacer educativo se hace esencial. Si AMAR es una de las facultades espirituales de nivel superior, que nos hace diferente a las demás especies vivas, y es la misión de la Educación, cabe preguntar ¿nuestras prácticas pedagógicas están centradas en el amar?; facilitan la expresión y aceptación de sentimientos, de nuestro auténtico yo.

Ahora bien, ¿de qué manera los educadores podemos aportar a la unificación de esta sociedad? No hay arma más hermosa que el amor. La Mistral alguna vez lo dijo: Educar es Amar. Y educar también es la manera más alta de dialogar con Dios, aunque también la más temible, en el sentido de la tremenda responsabilidad que involucra.

Nuestra interacción pedagógica debe ser una práctica de amor para con nuestros alumnos, sus familias y el entorno en que está nuestra sociedad del saber. Debemos y tenemos que educar en, con y para el amor. A pesar de nuestras limitaciones, en la acción reflexiva de nuestra práctica, debemos descubrir y asumir nuestra vocación natural: AMAR.

Los estudiantes son hermosos por su condición de personas, es una gran aventura amar a cada uno respetando su singularidad, su historicidad, su dialogicidad, sus mapas éticos, sociales, políticos, cognitivos, afectivos, valóricos, en resumen, él y sus circunstancias. Un niño representa la nobleza, la generosidad, la justicia, la autenticidad, la lealtad. En relación de ayuda con ellos podemos descubrir estas vocaciones. Aprender de sus aprendizajes.

¿Cómo puedo yo fundar constantemente mis orientaciones pedagógicas en el amor?, ¿ De dónde saco tanta esperanza, si veo a diario un mundo que se mata?, ¿Cómo alimento a diario ese amor que debo integrar?.

Y aún así, reflejando el temor al llegar a aulas en condición de ser “La nueva profesora” ¿merecerán mi amor aquellos revoltosos mocosos que me mirarán de pie a cabeza el primer día?.

El Profesor del Amor es optimista, intenta comprender la naturaleza humana en toda interrelación. La alegría proviene desde el interior del hombre, de su vocación de amar, no viene desde el exterior. El docente que reflexiona su práctica su profesión, nunca está triste. Los niños, los jóvenes dan sonrisas y necesitan sonrisas; enriquece al que la recibe sin empobrecer al que la da, se realiza en un instante y su memoria perdura para siempre. Cada día el Maestro debe hacer una retrospección: ¿he procurado servir, ser amable, alegrar a mis alumnos?. Lo que pensamos de la vida es lo que nos hace felices o infelices, no
es lo que tenemos o tememos.

Como expectativa se plantea una persona con conciencia crítica reflexiva en lo social, con un proyecto de vida que ayude al alumno a tener claridad de su misión de vida, que desarrolle su capacidad de amar, que oriente su vida intelectual - afectiva - ética - política - social. Este proyecto es el hilo conductor, es la declaración de principios valóricos, éticos y morales del alumno - hijo. Este es un proyecto de amor único y precisa la forma de vivir. El proyecto de vida encierra los mapas políticos, intelectuales, afectivos, culturales de las personas; le da sentido fundamental y coherencia a su vida. La gran tarea es ser feliz. El proyecto de vida implica una historia personal, un ideario, una filosofía, ideología práctica, estrategia afectiva, observar y actuar con el contexto próximo, contexto familiar - cultural, dimensión axiológica, dimensión afectiva, dimensión intelectual, una visión de mundo, metas, acciones.


Educadores: "Ustedes son la sal de la tierra". (Mateo5:13).

"Ustedes son la luz para el mundo". (Mateo 5:14).

jueves, junio 22, 2006



Dream of the Return
¿Por qué hay canciones que, irremediablemente, te atrapan y no te sueltan?
"Al mar eché un poema,
que llevó con él mis preguntas y mi voz
Como un lento barco se perdió en la espuma
Le pedí que no diera la vuelta sin haber visto el altamar
y en sueños hablar conmigo de lo que vio.
Aún si no volviera yo sabría si llegó.
Viajar la vida entera por la calma azul o en tormentas zozobrar
poco importa el modo si algún puerto espera.
Aguardé tanto tiempo el mensaje
que olvidé volver al mar
y así yo perdí aquel poema
Grité a los cielos todo mi rencor.
Lo hallé por fin,pero escrito en la arena como una oración
El mar golpeó en mis venas y libró mi corazón"
Pedro Aznar
Y a ti... ¿cuál es la canción que te transporta a otra dimensión?


Naturaleza y Arte

La palabra arte, desde sus principios hasta hoy, puede ser empleada en varios sentidos; así, se habla del arte de vivir, del arte de escribir, del arte de pensar, etc. Pero en todos estos modos observamos que el arte conlleva una cierta virtud o habilidad para hacer o producir algo, implicando en ese algo la idea de un método o conjunto de reglas propias al razonamiento humano y la sensibilidad por la belleza. Es por ello que Aristóteles escribe en su Metafísica, que al contrario de los animales, los hombres se elevan hasta el arte y hasta el razonamiento.
Vemos así, que ya desde la Grecia clásica, el conjunto de las bellas artes, ya sea poesía, arquitectura, música u otras, eran planteadas y puestas en debate frente a sus relaciones con la naturaleza. Era común considerar a la naturaleza como “lo real”, en tanto que el arte era siempre algo artificial y artificioso, haciendo que el hombre adoptara diferentes posturas respecto a lo bello en el arte o lo bello en la naturaleza.

Cabe ante esto entonces, hacerse las siguientes preguntas: ¿cómo se comporta el hombre frente a lo bello?, ¿cuál es esa significatividad de lo bello que es capaz de despertar interés en el hombre?, ¿qué impacto posee la naturaleza frente a la obra de arte?.

Pues bien, frente a dichas preguntas, y considerando que la problemática frente a lo bello es diferente según se plantee lo bello en el arte o en la naturaleza es que se torna necesario profundizar un poco más en este asunto.

Está claro que a la hora de emitir un juicio de si algo es bello o no, muchas veces nos dejamos guiar por nuestra subjetividad. Lo bello no se puede argumentar ni demostrar empíricamente, la belleza es algo absolutamente subjetivo, ya que el gusto es algo propio y personal para cada individuo.

Desde la teoría del ideal de la belleza planteada por Kant, el arte tendría una primacía por sobre la naturaleza, ya que el ideal de la belleza sólo puede existir dentro de la figura humana con respecto a la expresión de lo moral, dado que para que algo guste como obra de arte tiene que ser algo más que grato y de buen gusto, ya que la esencia de todo arte es poner al hombre ante sí mismo. Una de las principales tareas del arte es el encuentro del hombre consigo mismo en la naturaleza y en el mundo humano e histórico.

Por otro lado, recordemos que para los filósofos moralistas ingleses existen juicios que no obedecen a la razón, sino al sentimiento, es decir, juicios que a la hora de ser emitidos por el hombre no forman parte de una racionalidad en toda la expresión de la palabra, sino que más bien ponen en juego lo que comúnmente conocemos como “sentido común”, y muchos de estos juicios que precisamente el hombre declara por sentido común son los juicios morales o estéticos; este sentido se hace presente habitualmente en los juicios sobre la bondad o la maldad, lo justo o injusto, lo bello o lo que no lo es tanto, etc.

Esta diferencia que se da entre razón y sentimiento se torna clave a la hora de distinguir lo bello entre el arte o la naturaleza. Oetinger así lo expresa; para él, Dios juega un papel fundamental en torno a dicha reflexión:
“La razón se rige por reglas y muchas veces incluso sin Dios. El sentido, en cambio, siempre con Dios. Igual que la naturaleza se distingue del arte, así se distingue el sentido de la razón. A través de la naturaleza Dios obra con un progreso de crecimiento simultáneo que se extiende regularmente por todo; el arte en cambio empieza siempre por alguna parte determinada (...) El sentido imita a la naturaleza, la razón en cambio imita al arte “.
Así podemos observar, que lo bello en la naturaleza está dado por la mano de Dios, mientras que lo bello en el arte es obra de los hombres acompañada de la razón que le es propia a éste, y en la cual a veces llega a ser prescindible la accion divina.