Cómo decirlo
Cómo decirlo, si a veces se me anegan las palabras antes de siquiera
pronunciarlas.
Cómo pensarlo, si cada idea es un enriedo,
si cada silencio es un encierro,
si cada murmullo se asemeja al de las cataratas.
Siento que así, en vaivenes silenciosos,
se me podrían escapar los días y las noches, sin diferencia alguna;
y cómo decirlo o pensarlo si cada intento es un árbol caído antes de tiempo.
-En la cuadra anterior han arrancado un árbol de cuajo, ni huellas han
quedado de sus gigantezcas raíces, y de pronto,
al ver ese vacío en un montón de tierra,
sentí
cómo se desgajaba de mí un árbol,
cómo se arrancaban sus raíces de mi corazón;
cómo sus hojas y sus flores quedaban decorando únicamente el cielo de mis
recuerdos.
Y sentí un vacío, semejante a éste que ya me inundaba unas cuadras antes,
y supe que entonces el mundo sí gira con un sentido,
aunque no tenga palabras ni voz para pronunciarlo.
Que a veces los hechos tristemente se conectan con los pensamientos
y que a veces no, que siemplemente nada encaja donde debería
ni yo, ni el mundo, ni los ruidos, ni los silencios.
Y cuanto más desencaja el mundo,
cuanto más desencajo yo,
menos palabras tengo para decirlo.



