sábado, agosto 26, 2006





¿Por qué escribir?

Está claro que cada cual puede tener sus motivos para escribir, algunos lo hacen por que ven en el arte una forma de escape, y otros lo hacen simplemente para conquistar. Pues bien, ¿qué es lo que impulsa al hombre para llegar a estas formas de escape o conquista por medio de la literatura?.

Cabe destacar ante esta pregunta que la realidad humana es esencialmente “reveladora”; el hombre es el único medio por el que las cosas se manifiestan (a diferencia de los animales, somos los únicos que tenemos plena conciencia de cómo funciona nuestro entorno). “Somos nosotros los que ponemos en relación este árbol con ese trozo de cielo; gracias a nosotros esa estrella, muerta hace milenios, ese cuarto de luna y ese río se revelan en la unidad de un paisaje“.

Ahora bien, uno de los principales motivos de la creación artística es la necesidad de sentirnos esenciales en relación al mundo que se nos revela, es decir, sentirse como un factor principal en relación con nuestra propia creación.

El problema de esto es que el objetivo creado siempre se nos muestra como algo provisional, es decir, cada vez que el autor crea una obra determinada puede variar una línea, el color, una palabra, etc. según los intereses propios del creador. Es él quien dispone las normas de su obra creada.




Por otro lado, es indudable que en una obra de arte nos encontramos con la mismidad de su autor, puesto que el impulso de quien crea una obra proviene de lo más profundo de su corazón, en su obra vemos reflejadas sus tristezas y alegrías, sus gozos y desesperanzas, su amor y su odio; en fin, su propia historia. Por ello, cada vez que un autor aprecia su propia obra la vuelve a crear, la reconstruye, quitando, agregando o afinando detalles en un proceso de repetición mental de las operaciones con que se ha generado dicha obra.


Precisamente, en este proceso de reconstrucción mental de la obra creada radica uno de los principales problemas para quien realiza una obra literaria. Mientras un zapatero puede usar los zapatos que acaba de hacer o un arquitecto puede habitar la casa que ha construido, un escritor no puede leer lo que escribe sin derrumbar la capacidad de asombro, dado que al leer, principalmente se está a la espera de sucesos es que la lectura se compone de una multitud de hipótesis, de sueños y despertares, de esperanzas y decepciones; en sí el acto de leer conlleva una inseparable capacidad de asombro frente a lo que está por revelarse. Pero dicha capacidad de asombro no cuenta en absoluto para el autor de la obra, puesto que él conoce los sucesos de ésta incluso antes de escribirlos. El autor, sin duda puede releer su obra, pero no la puede leer con ese dejo de sorpresa de quien lee la obra sin conocerla.


“El escritor no hace más que volver a encontrar en todas partes su saber, su voluntad, sus proyectos; es decir, vuelve a encontrarse a sí mismo“. Por ello, al escritor una vez que escribe no se le revela su obra, (ya está absolutamente familiarizado con ella) sino que es sólo obra revelada para los demás.

Por lo antes dicho, entonces, no es verdad que se escriba para sí mismo. La verdadera obra de arte se conjuga como tal al momento en que se hace visible al mundo por medio de la lectura; lo que hace surgir a la obra literaria como obra del espíritu es el esfuerzo conjugado del autor y del lector. Sólo hay arte por y para los demás. Por ello, toda obra literaria es un “llamamiento”, escribir es pedir al lector que haga pasar a la existencia objetiva la revelación que el autor ha emprendido por medio del lenguaje. Así, el autor escribe para dirigirse a la libertad de los lectores y requerirla a fin de que hagan existir a la obra y además reconozcan en su autor la esencialidad del ser que revela lo que ahí está escrito.

Finalizamos así, afirmando que el carácter ontológico de la obra literaria, es decir el ser de ésta sólo se realiza del todo en su lectura. El juego de la obra de arte literaria sólo se cumple en su recepción por el lector.



viernes, agosto 25, 2006





Con los últimos acontecimientos que he vivido, decidí refugiarme en lo lindo que viví durante el pasado. He encontrado de todo, mis primeras cartas de amor, fotos de personas que alguna vez fueron importantes, juguetes, partituras para piano, antiguos libros y diarios de vida...

Husmeando entre todo aquello, encontré un cuaderno con dibujos de mis héroes de infancia. En aquel tiempo tenía una heroína a quien admiraba con todas mis ganas. Alguien irreal fue, pero real en mis ilusiones: Lady Oscar. Todos los días, después del colegio llegaba a casa a prender la tele y encontrarme con ella. Era mi serie favorita.

Para quienes no conocen su historia, Lady Oscar "vivió" en la Francia de la segunda de mitad del siglo XVIII, entre la nobleza lujosa de la corte de Versalles y la Revolución Francesa. Debido a conflictos que se relacionan a la familia y a la herencia, Lady Oscar asumió el rol de varón desde su infancia, muchas veces reprimiéndose de sus sentimientos e inclinaciones.

Quise subir este video para rememorar aquellos tiempos. En él aparecen imágenes de esta serie: Oscar y su gran amigo y amor, Andrè.

sábado, agosto 19, 2006



La palabras dicen lo que significan

Durante este año se realizó un concurso mundial sobre la palabra más bella del idioma español. Se consultó a célebres escritores y filólogos, proponiendo cada cual sus 10 palabras favoritas. Nunca supe el resultado, pero me llamó mucho la atención que varios dieron a conocer el listado de las 10 palabras más hermosas.

No quise quedarme atrás y presento aquí, mis 10 palabras más admiradas:

Azul
Belleza
Frenesí
Sueño
Aporía
Barroco
Cielo
Arte
Fe
Poesía

viernes, agosto 11, 2006



Nunca te vi llorar
Nunca te vi llorar.
Ahora que lo pienso,
nunca.
¿Qué muralla levantaste
al final de la playa
para que la marea
jamás llegue
a la vereda?
¿Qué pobre ventaja conseguís
andando por la vida
torciéndoles los brazos a las hadas,
apretando los dientes?
Es cierto,
alguna vez dijiste
que un día
decidiste
que ya nada te haría daño.
Le deseo
a tu engaño
que
se
d
e
s
m
o
r
o
n
e
.
Pronto.
Pedro Aznar, Palabras de Fuego

lunes, agosto 07, 2006

Charlie García y Pedro Aznar

Dos maestros del rock argentino. Cuando Pedro estuvo en esta cuidad provocó una histeria colectiva al momento en que comenzaba a interpretar esta canción. Personalmente, me encanta la letra... podría decirse que es una invitación a recuperar la fe cuando algo parece perdido...




Tu amor

Yo quise el fin y había más
yo quise más, no había fin
lo que yo quise encontrar
estaba atrás y no aquí.
Desde las sombras no ví las
sombras y no ví luz.
No voy a llorar si nadie me acompaña
no voy a dejar ni un camino sin andar.
Aunque sea el fin del amor
yo he visto el fin del disfraz
yo quiero el fin del dolor
pero no hay fin siempre hay más.
No existe sombra,
no existe culpa,
no existe cruz.
No voy a esperar
las caras que yo extraño,
no voy a esperar
que el destino hable por mí.
Y en medio de las lluvias del invierno
no hay tiempo ni lugar,
yo sé que entenderás
que amor
para quien busca una respuesta
es un poquito más que hacerme bien.
Yo tuve el fin y era más
yo tuve el más y era el fin
yo tuve el mundo a mis pies
y no era nada sin tí
Crucé la línea final por
tu amor
tan fuerte como el no-amor
tu amor
parábola de un mundo mejor.
Tu amor me enseña a vivir
tu amor me enseña a sentir
tu amor.
Yo tuve el fin y era más
yo tuve más y era el fin
yo tuve el mundo a mis pies
y no era nada sin tí.
Seremos salvos por nuestro amor.


...Para Tí: Odiame y vuelve a Mí...

sábado, agosto 05, 2006

Quereres
Donde quieres revólver, soy madero
y donde quieres dinero, soy pasión
Donde quieres descanso, soy deseo
y si soy sólo deseo dices, no
Donde no quieres nada, nada falta
y donde vuelas bien alto, soy alud
Donde pisas el suelo mi alma salta
y gana libertad en la amplitud
Donde quieres familia soy zarpado
y donde quieres romántica, burguesa
Donde quieres 9 de Octubre soy El Puente de los Suspiros
y donde quieres eunuco, calentona
Donde quieres el sí y el no, tal vez
y donde ves no vislumbro yo razón
donde quieres un lobo, hermana soy
y si quieres cowboy, soy taiwanesa
Ah! bruta flor del querer
Donde quieres el acto soy espíritu
y si quieres ternura soy ciclón
donde quieres lo libre, decasílabo
y si buscas un ángel, soy mujer
Donde quieres placer soy el dolor
y donde quieres tortura, curación
donde quieres hogar, revolución
y si quieres policía, soy ladrón
Yo quería quererte, amar tu amor,
construirnos dulcísima prisión
y encontrar la más justa adecuación
todo métrica y rima, y no dolor
Mas la vida es real y aquí tienes
la celada que nuestro amor te armó
Yo te quiero (y no quieres) como soy
No te quiero (y no quieres) tal cual es
Ah! bruta flor del querer
Donde quieres comicio yo soy vicio
y donde quieres romance, rock'n'roll
Donde quieres la luna soy el sol,
donde pura natura, insecticidio
Y donde quieres misterio soy la luz
donde quieres un canto, el mundo entero
donde quieres cuaresma soy febrero
y donde quieres santero, soy obús
Tu querer y tu estar deseando, al fin,
lo que en mí es de mí tan desigual
me hace quererte bien, quererte mal,
bien a ti, mal a tu querer así
infinitivamente personal
Y queriendo quererte yo sin fin
aprender al quererte, así, el total
del querer que hay y del que no hay en mí.