Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
Silvio Rodríguez, trovador cubano que por estos días se ha convertido en el compañero que adorna mis días. Sus letras han estado presentes durante esta primavera, adornando paisajes y momentos bellísimos.
Desde los tiempos más remotos vuelan los ángeles guardianes, siempre celosos de sus votos contra atropellos y desmanes. Junto a las cunas infantiles, junto los tristes moribundos, cuentan que velan los gentiles seres con alas de otro mundo.
Cuando este ángel surca el cielo, no hay nada que se le asemeje. El fin de su apurado vuelo es la sentencia de un hereje. No se distraiga ni demore, todo es ahora inoportuno. Va rumbo al campo de las flores donde la hoguera espera a Bruno.
Se lanza un ángel de la altura, caída libre que da frío. La orden de su jefatura es descender hasta Dos Ríos. Es 19 y también mayo, monte de espuma y madre sierra, cuando otro ángel a caballo cae “con los pobres de la tierra”
Dicen que al filo de la una un angelote compasivo pasó delante de la luna, sobrevolando los olivos. Y cuentan que con mala maña fue tiroteado su abanico, justo a la hora que en España se nos mataba a Federico.
Un bello arcángel aletea junto a un gran pájaro de hierro. Procura que un hombre lo vea para ahuyentar cien mil destierros. Pero el arcángel se sofoca y un ala azul se le lastima y el ave negra abre la boca cuando atraviesan Hiroshima
Dejando un surco luminoso por sobre Memphis, Tennessee, pasó volando presuroso un ser alado en frenesí. Iba vistiéndose de luto, iba llorando el querubín e iba contando los minutos de Dios y Martin Luther King.
El ángel pasa bajo un puente, después rodea un rascacielos. Parque Central, lleno de gente, no se da cuenta de su vuelo. Cuánta utopía será rota y cuánta imaginación cuando a la puerta del Dakota las balas derriben a John.
Septiembre aúlla todavía su doble saldo escalofriante. Todo sucede un mismo día gracias a un odio semejante. Y el mismo ángel que allá en Chile vio bombardear al presidente, ve las dos torres con sus miles cayendo inolvidablemente.
Desesperados, los querubes toman los cielos de la tierra y con sus lápices de nubes pintan adioses a las guerras. El mundo llena los balcones y exclama al fin: esta es mi lucha, pero el señor de los cañones no mira al cielo ni lo escucha.
Pobres los ángeles urgentes que nunca llegan a salvarnos. ¿Será que son incompetentes o que no hay forma de ayudarnos? Para evitarles más dolores y cuentas del sicoanalista, seamos un tilín mejores y mucho menos egoístas.
...Dedicado al Angel que le ha dado vida a mis alas...
Ayer fuimos al Recital de Inti Illimani. Fue un encuentro mágico, emotivo... muy bello. Escuchar su música es para mí encontrarme con mis vivencias pasadas y alegrarme de los regalos que me da la vida.
Para alguien muy especial... Apareciste hace tan pocos días en mi vida y ya no quiero que te vayas de acá. Gracias por el milagro de estar conmigo, gracias por estremecerte por los pequeños detalles del día... gracias por aquella lágrima y por esas manos.